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La comunicación son tantas cosas que podríamos pasarnos la vida y media hablando de ella.

Comunicación es la imagen de marca que has desarrollado, la manera en la que hablas y las fotos que compartes en tus redes sociales, lo que tu equipo dice de la marca cuando no están trabajando, los artículos de prensa en los que se habla de tu marca, los compañeros de viaje que eliges, la manera de tratar a tu equipo, la decoración… Comunicación es todo y todo habla de tu proyecto.

Para mí, la comunicación tiene que ser en cierta manera coherente con la definición de la marca, corporativismo, lo llaman.

Fácil de decir, difícil mantenerlo. En los inicios, todo resulta natural pero, con el tiempo y la madurez de los proyectos, lo dado por sentado puede desvirtuarse en pos de objetivos cortoplacistas, agobios momentáneos, crisis esporádicas y situaciones temporales.

Con el tiempo todo cambia, es verdad, y la comunicación de la propia marca tiene que avanzar. Nada es permanente ni eso sería deseable. Conclusión primera: no hay que estancarse, hay que moverse al ritmo de los tiempos, pero manteniendo la esencia propia.

Pero, creo también, que al mismo tiempo que hay que defender la esencia propia contra viento y marea, llega un momento en el que enrocarse deja de tener sentido, porque hay un muro contra el que una no puede darse cabezazos una y otra vez. Puede que, si es así, haya llegado el momento de cambiar ciertas bases, reconocer los errores y pivotar, como dicen los marketinianos, pero sin prisas y con cabeza.

En resumen, y a modo de conclusión segunda: la comunicación la hacemos nosotros para nuestra marca. Es decir, nuestra marca, nuestras reglas. Nada es inamovible, pocas veces es el fin del mundo y adelante, compañeros, vamos a por todas juntos.

*Hablamos, siempre, de comunicación externa e interna, un todo, no hay una sin la otra, no olvidar

Crisis, crisis

De una crisis se sale, malherido, sin rasguños o trasquilado, pero se sale. Y siempre se aprende algo, sobre todo a decir la verdad, porque con ella por delante, todo va mejor. Este sería mi consejo: no mentir, jamás de los jamases, ni maquillar la realidad. Si se ha metido la pata, se reconoce y se aprende, se promete (de corazón y con seguridad) mejorar; si no hay culpa, entonces se revuelte una panza arriba y demuestra lo que haya que demostrar. No hay miedo.

Ser equipo

Un equipo de personas que no necesariamente son familia, pero que son la base imprescindible en toda marca. La comunicación interna a veces es una palmada en la espalda a tiempo; otras es una reunión para poner las cosas claras y volver a empezar; una comida de Navidad en abril; un correo lleno de aprendizajes y logros; o incluso un qué tal el fin de semana. Las personas importan, sin ellas no hay sociedad y, sin sociedad, no hay lugar para tanta marca que quiere destacar.

Aprendizajes

El arte de cagarla bien cagada es imprescindible para andar por este mundo en el que vivimos. Aprender de los errores y hasta, a veces y con suerte, sacar partido. Importantísimo. Todos metemos la pata alguna vez (con un Cola Cao -y no te digo ya con unas cañas-te cuento unas cuantas mías), así que saquemos conclusiones, compartámoslas con todos y saquemos la cabeza con orgullo. Porque quien no anda, no se cae.

Éxitos

También los logros merecen ser celebrados, sobre todo internamente. Lo de es de bien nacidos ser agradecidos es una máxima que todo el mundo debería repetirse frente al espejo cada mañana. ¿Quién te ha ayudado a conseguir lo que te proponías? Da las gracias, celébralo, comparte tu éxito.

Pocas veces es el fin del mundo

No sé si hace falta decir algo más, así que lo voy a repetir: POCAS VECES ES EL FINDEL MUNDO. No es que no pase nada, a veces sí que pasa, pero siempre hay salidas, hay modos y maneras. A tener en cuenta, nota mental

Nadie es imprescindible

Otra máxima a grabarse en la cabeza. Si desapareces mañana, todo se reajustará y se seguirá haciendo de la misma u otra manera, pero se hará. O no, pero el sol seguirá saliendo cada mañana, qué cosa.

La vida es corta

Aquí voy a ser ceniza, se siente.La vida es corta o muy larga, todo depende. Corta para las cosas buenas; larga para los castigos terrenales. Peeeeeroooo, y aquí voy a lanzar una frase de autoayuda, atentos todos: no hay mal que dure mil años. Es decir, todo pasa, lo bueno y lo malo.En resumen (y esto no tiene nada que ver con la comunicación profesional, pero esto también forma parte de la vida), aprovechemos el tiempo que tengamos, porque no sabemos cuánto nos ha tocado en el sorteo. De nada.

El trabajo en equipo siempre es mejor, o no

Pues mira, yo hay veces que necesito estar sola y centrarme, hacer tareas a mi rollo y no andar tirando de nadie ni que nadie tire de mí. Qué es lo que hay que hacer, quién puede hacerlo y de qué manera. Si es en equipo, maravilla; si pinta que es mejor hacerlo de uno en uno, pues por qué no. A veces sí, a veces no, como la vida misma

Sin trampa ni cartón

Una marca necesita personas, necesita relacionarse con ellas. Yo soy derelaciones sinceras, generosas, directas y siempre desde la verdad, una comunicación sin callessecundarias ni atajos para llegar antes hasta el objetivo. Creo en el trabajo de hormiguita, no en losfuegos artificiales; en las bases firmes y bien puestas; en el despacito y buena letra.

Somos muchos

No estamos solos, nos podemos ayudar. El mundo está lleno de otras marcas concaminos similares al nuestro, con las que poder sumar, tanto para llegar a nuestros objetivoscomunes, como para aportar, por qué no, nuestro granito de arena a la sociedad. Colaboraciones,bienvenidas, siempre. Me gustan las marcas generosas, porque creo que el mundo es mejor así.

La casa bien barrida

Pues lo típico de hacer bien las cosas, tener un buen producto, sin esquinasoscuras de las que salgan monstruos feos, verdes y con verrugas. Sentirseorgullosos de lo que sehace-y también de cómo se hace-es una buena manera de empezar a asomar la cabeza al mundo.

Sinceridad y coherencia

Ojito con estas dos amigas. La coherencia, no sé a ti, pero a mí me mata. La coherencia extrema me esclaviza, me aprisiona, no me deja respirar. Y la sinceridad, qué me dices dela sinceridad. Ser sincero y decir todo, independiente de los sentimientos que provoque, del dolor que cause. No, señor, eso no. Buscar el término medio, que es ahí donde está virtud, siempre lo decía mi abuela y tanta razón tenía. Esto tampoco tiene que ver con comunicación profesional, pero ya ves tú.